Un viaje a Perú

Perú es un país mágico y muy fácil de visitar por libre. Basta con comprar los vuelos con una cierta antelación para que salgan más económicos e ir reservando los alojamientos poco a poco. Los más osados pueden también ir reservando los alojamientos directamente sobre el terreno y, así, ir valorando sobre la marcha cuantos días dedicar a cada sitio. Esto no supone ningún problema puesto que el país cuenta con una gran oferta hotelera para todos los bolsillos. Nosotros, no obstante, preferimos llevarlo todo reservado desde España y así optimizar nuestro tiempo disponible en el destino.

La compra de las entradas a Machu Picchu hay que hacerla con tiempo y, en ocasiones, hay problemas al realizar el pago online, por ello, gestionamos la compra a través del hotel donde íbamos a alojarnos y no tuvimos ningún problema, ellos se encargaron de todo. En Perú hay muchas opciones para visitar los distintos lugares de interés. Desde la posibilidad de hacerlo totalmente por tu cuenta, como fue nuestro caso, utilizando autobuses locales, taxis colectivos, etc. y haciendo casi todas las visitas completamente por libre o, también, está la opción de contratar las excursiones en agencias locales. Por ejemplo, en Cuzco tienes la opción de hacer todo el Valle Sagrado de forma organizada o en distintas excursiones de uno o varios días.

A continuación os mostramos el itinerario que realizamos partiendo de Lima, lugar de llegada del vuelo inicial y en la que solo pasamos una noche, Paracas, Arequipa, Valle del Colca, Lago Titicaca, Cuzco, Valle Sagrado y Machu Picchu.

Muchas zonas del recorrido que hicimos están a más de 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar y, por tanto, es interesante organizar el viaje pensando en esto. Nosotros comenzamos por Lima y fuimos ganando altura a lo largo del recorrido para ir adaptándonos poco a poco. Si se comienza el viaje en Cuzco, es bueno estar algunos días en la ciudad para aclimatarse.

Día 1 – LIMA

Vuelo directo Madrid [12:40]-Lima [17:35] (12 h).

A la llegada nos está esperando en el aeropuerto un taxista que contratamos previamente a través del hotel. Llegamos al hotel, pagamos y contratamos un taxi para el día siguiente, pues salimos muy temprano. Es de noche, solo tenemos tiempo para un paseo, cambiar dinero y cenar. Nos dirigimos al distrito de Miraflores. Llegamos hasta el centro comercial Larcomar donde hay una oferta muy amplia de restaurantes. Después de cenar, volvemos al hotel, porque al día siguiente tenemos que madrugar mucho para ir a Paracas. Este primer día resulta un poco apretado y lo ideal hubiera sido estar un día más en Lima para, además de descansar, poder visitar la ciudad, pero nos habían comentado que merecía menos la pena que otros lugares y, como todos sabemos, nunca hay tiempo para todo.

El hotel que elegimos, Miraflores Inn (Av. Diez Canseco 626, 628 San Antonio, Miraflores), es un alojamiento básico, correcto, con baño en la habitación y personal muy amable.

Día 2 – PARACAS. ISLAS BALLESTAS

Madrugón, tenemos que subir al autobús destino Paracas a las 3:45 a.m. La empresa que utilizamos es Cruz del Sur y el billete lo habíamos comprado previamente desde España a través de su web. Son autobuses totalmente equipados y muy cómodos. El trayecto hasta Paracas es de tres horas y media, cruzando el gran desierto homónimo, uno de los más áridos del mundo. Antes de las 8 de la mañana estamos en Paracas. Habíamos contratado una excursión para ver Islas Ballestas y la Reserva Nacional de Paracas con la agencia Paracas Explorer pero al llegar allí se olvidaron de nosotros y nos dejaron plantados… No hay problema, resolvemos la situación fácilmente, como todo en Perú. Hablamos con un taxista que se encontraba en la estación para que nos diera el mismo servicio y nuestro tour a Islas Ballestas fue igual que si lo hubiéramos contratado con la agencia.

El taxista nos lleva en primer lugar al puerto. Subimos a una pequeña barca en dirección a Islas Ballestas. El mar está tranquilo. Por el camino observamos de fondo, en tierra firme, un misterioso geoglifo en forma de candelabro de unos 2.500 años de antigüedad, el llamado Candelabro de Paracas, de 180 metros de largo. Llegamos a las islas y observamos multitud de aves, incluidos pingüinos, y leones marinos, que se pueden ver desde muy cerca. Es toda una experiencia pasar con la pequeña barca entre los islotes cubiertos de aves y guano, escuchando el sonido de los animales y el mar contra las rocas.

Islas Ballestas

En el puerto nos espera nuestro taxista para llevarnos a la Reserva Nacional de Paracas. Vamos sin grupo y a nuestro ritmo, parando el tiempo que nos apetece en los lugares que nos recomienda el taxista, que se conoce perfectamente cada rincón. Caminamos sobre millones de pequeños fósiles, en el terreno que fue una vez fondo marino, paramos a contemplar el desierto y playas espectaculares y, finalmente, comemos dentro de la reserva, en el restaurante La Tía Fela en Playa Lagunillas, ¡¡espectaculares las conchitas (zamburiñas) a la parmesana y el ceviche de pescado fresco!! Muy recomendable. Terminamos la visita hacia las 16 horas.

Tanto las islas como la reserva son preciosas.  La visita merece mucho la pena. Si se quiere alargar la estancia hay varios hotelitos en el puerto, pero con la visita de un día se puede apreciar muy bien el lugar.

A las 17:00 tomamos el autobús de vuelta hacia Lima. Una vuelta por las proximidades del hotel, cena y a dormir pronto. Al día siguiente tenemos de nuevo madrugón para tomar el vuelo que nos llevará a nuestro siguiente destino, Arequipa, la “Ciudad Blanca”.

Día 3 – AREQUIPA

Todavía no ha amanecido cuando tomamos un taxi al aeropuerto de Lima. El trayecto de avión dura solo una hora y media y a las 7:00 a.m. ya estamos en Arequipa. Nada más salir del avión, desde la propia pista, se puede divisar una estampa espectacular del volcán Misti. Tomamos un taxi hasta la plaza de armas, cerca de la cual se encuentra nuestro hotel, Los Andes Bed & Breakfast (5154330015. Calle La Merced 123, Arequipa).

Para entrar en contacto con la ciudad y tener un primer vistazo de la misma contratamos en la plaza de armas un tour de media mañana con un bus turístico por el centro y todos los barrios de la ciudad. Normalmente no nos gusta contratar excursiones de esta clase, pero Arequipa tiene barrios bastante alejados y esta opción nos permite optimizar el tiempo disponible. En las paradas que realiza esta ruta en distintos puntos de la ciudad, nos llevamos las mejores panorámicas de Arequipa, de sus barrios y edificios principales y del espectacular entorno natural volcánico que rodea al conjunto. El resto del día, visitamos la ciudad caminando.

Arequipa

Día 4 – AREQUIPA

Después del desayuno en el hotel visitamos el Monasterio de Santa Catalina de Siena. El recorrido por las distintas estancias del monasterio dura aproximadamente dos horas y es muy bonito e interesante. Los colores de las distintas edificaciones, blancas y rosadas por los sillares de piedra de los volcanes Chachani y Misti, crean un conjunto espectacular.

Comemos en el restaurante que nos recomienda un taxista, La Nueva Palomino (Pasaje Leoncio Prado, 122), en el barrio Yanahuara y nos encanta. Platos abundantes y muy bien cocinados a un precio más que razonable.

La conclusión sobre Arequipa es clara, merece la pena dedicar al menos un par de días para conocerla. La ciudad es realmente bella, con un patrimonio cultural muy interesante y una ubicación privilegiada en un entorno natural fantástico.

Día 5 – CAÑON DEL COLCA

Dejamos atrás Arequipa y nos dirigimos al valle del Colca. Tomamos un autobús que, en 6 horas, nos deja en Chivay, población cercana al pueblo donde nos vamos a alojar. En el trayecto se realizan varias paradas en distintos miradores y el paisaje es realmente impresionante.

Desde la estación de Chivay cogemos un taxi hasta Yanque, donde está nuestro alojamiento. Yanque es un pueblo precioso de unos 2500 habitantes con unas vistas espectaculares del valle del Colca y de donde parte la ruta para poder visitar las ruinas de Uyo Uyo. Estas ruinas forman parte de un complejo arqueológico ubicado en la margen derecha del río Colca, en el lugar donde habitaron los antiguos collaguas, civilización preincaica que vivía en el valle.

El alojamiento en el que nos quedamos, Killawasi Lodge (Calle Caraveli 408, Yanque), merece una mención especial por las impresionantes vistas que se pueden contemplar, tanto desde las habitaciones como desde el comedor, y las posibilidades que ofrece. Además, la persona que lo regenta es muy amable, nos da algunos consejos muy interesantes sobre el viaje e incluso, el día de salida, nos lleva con su coche a la estación de autobús de Chivay.

El alojamiento incluye una caminata guiada gratuita para ver las ruinas de Uyo Uyo y el resto del enclave que, por cierto, merece mucho la pena. La guía es una estudiante de turismo del pueblo, muy amable y simpática. Disfrutamos mucho con la ruta, las ruinas son muy interesantes y el paisaje fantástico.

El alojamiento ofrece también comida y cena. Tomamos algún plato interesante como, por ejemplo, unos fetuccini con carne de llama, pero lo que destaca claramente en este aspecto es el desayuno, muy completo. Además, el comedor tiene unas vistas magníficas al valle.

Nos alojamos solo una noche pero, si se dispone de tiempo suficiente, es un lugar increíble donde relajarse y disfrutar del entorno. Recomendable para pasar más de una noche y, así de paso, dedicar tiempo a realizar alguna de las interesantes rutas de trekking que pueden realizarse en el valle.

Día 6 – CAÑON DEL COLCA. PUNO

Después de ese gran desayuno con inmejorables vistas, damos un paseo por el pueblo y cogemos el autobús público hasta el mirador del Colca. La opción del autobús es más económica que contratar una excursión organizada pero hay que tener en cuenta que la frecuencia de estos autobuses no es muy alta, implica levantarse más temprano. No obstante, es perfecto para disponer de más tiempo y explorar a tu aire el mirador. Además, los autobuses públicos o los taxis colectivos son perfectos para conocer y mezclarte un poco con la gente del lugar.

Ya en el mirador, el objetivo, aparte de disfrutar del precioso paisaje, es ver volar al cóndor. Esto en ocasiones es bastante difícil y, por lo que nos contaron, hay veces que, tras horas esperando, no consigues verlo. Nosotros tenemos mucha suerte y, al poco tiempo de llegar, lo vemos acercarse y planear muy cerca de nosotros. En otros casos, toca esperar y armarse de paciencia.

Para volver al pueblo preguntamos si hay plazas en un autobús de una excursión organizada (perdimos el último autobús de bajada…) y, de nuevo, no tenemos ningún problema. Acordamos un buen precio y, además, vamos parando en varios puntos del camino de vuelta para disfrutar las vistas del cañón, todo un valor añadido.

Este paraje nos ha sorprendido por su cautivadora belleza. Hay posibilidad de hacer varias rutas de trekking e incluso acampar… ¡Para la próxima vez!

Colca

Colca

Colca

Una vez en Chivay, nos dirigimos hacia Puno, ciudad peruana del Lago Titicaca. Para ello, tomamos un autobús con la empresa 4M Express. La duración del viaje es de 6 horas. A lo largo del mismo hacemos paradas en Patapampa (4.910 m.s.n.m, el punto más alto del viaje), Pampa Cañahuas y Lagunillas. A los autobuses que realizan este tipo de paradas se les denomina Bus Turístico y son muy recomendables para poder disfrutar de paisajes espectaculares como la citada Lagunillas, que nos dejó sin palabras.

Lagunillas

Lagunillas

Al llegar a Puno nos está esperando en la estación una persona del hotel que nos acompaña hasta el alojamiento. Al llegar, contratamos en mismo hotel la visita en barco a las islas de Uros y Taquile para el día siguiente y los billetes en bus turístico hasta Cuzco.

Aprovechamos lo que queda del día en Puno con un paseo y una buena cena.

Nos alojamos en el hostal Manzano Lodge que escogimos, al igual que en el resto del viaje, por las buenas opiniones que vimos en distintos foros. Sin embargo, para nosotros, las opiniones en este caso no eran muy acertadas. El personal es muy amable, nos ayuda en todo lo que necesitamos, pero las instalaciones son bastante precarias…

Día 7 – LAGO TITICACA

Nos levantamos temprano para realizar la visita en barco a islas de Uros y Taquile (3.800 m.s.n.m). Para llegar a Uros tardamos solo 30 minutos, pero la navegación hasta Taquile es de 2 horas más y, a nosotros, se nos hizo bastante largo. Aun así el lago es inmenso e impresionante y la visita a la isla de Taquile es muy interesante. Respecto a la visita a las islas de Uros, si lo que esperas es conocer los pobladores de una cultura ancestral, te decepcionará. Los habitantes de estos islotes actualmente son de origen aimara (el último uro murió en los años 50 del siglo XX) y, aunque la visita es curiosa, en nuestra opinión tiene un carácter demasiado “turístico”.

A la vuelta, en Puno, visitamos la catedral (s.XVII-s.XVIII) y recorremos el centro de la ciudad, aunque no encontramos demasiados puntos de interés. Aprovechamos para tomarnos un Pisco Sour, típico cóctel con base de Pisco (aguardiente de uva peruano) y limón.

Como todo va en gustos, nosotros tenemos que decir que quizás esta parte fue la que menos nos gustó del viaje. El lago es muy bonito pero la ciudad de Puno no tiene mucho que ofrecer y la visita a las islas, sobre todo la de Uros, resulta bastante artificial.

Día 8 – BUS TURÍSTICO A CUZCO

Subimos al bus turístico a Cuzco, cuyo trayecto durará 8 horas. Elegimos esta opción para aprovechar el viaje realizando algunas paradas interesantes: Pukara, con visita su museo, comemos comida típica en un restaurante de Sicuani, visitamos el templo de Wiracocha en Raqchi, pasamos por La Raya (4.335 m.s.n.m) y, finalmente, Andahuaylillas, donde podemos ver la denominada “Capilla Sixtina” de América, con pinturas y murales de los siglos XVI y XVII, en la iglesia de San Pedro.

Llegamos a Cuzco y tomamos un taxi desde la estación de autobuses al hotel. El taxista nos indica que Cuzco es una ciudad mágica y tranquila pero que, como en muchas ciudades, tengamos precaución en las zonas menos céntricas. Nada más llegar a Cuzco sientes que la ciudad transmite algo especial. Es una ciudad con mucha gente, yendo de un lado para el otro, centro estratégico y punto de partida para visitar el Valle Sagrado y Machu Picchu.

Dedicamos el poco tiempo que nos queda del día a dar una vuelta por la plaza de armas y cenar cerca de nuestro hotel, el Hostal Mallqui (Calle Nueva Alta 444, Cuzco). Un alojamiento estupendo, cómodo y con una decoración curiosa.

la-raya-peru

Día 9 – VALLE SAGRADO. CUZCO

En el área de Cuzco hay un complejo de ruinas muy interesantes así que compramos el boleto turístico para visitarlas todas. Tomamos el colectivo hasta la zona arqueológica más alejada para después ir bajando caminando. Visitamos Tambomachay (Baños del Inca), Pukapukara (Fortaleza Roja) y la fantástica fortaleza ceremonial de Sacsayhuamán que, según dice la leyenda, se comunica mediante un corredor subterráneo con el Koricancha ó Inti Kancha, el antiguo Templo de Sol inca sobre el que construyó el actual Convento de Santo Domingo en la ciudad de Cuzco. Sacsayhuamán es imprescindible. Ubicada a unos 2 kilómetros de la ciudad de Cuzco y 3.700 m.s.n.m es una de las construcciones incas más espectaculares y enigmáticas de Perú. Junto con Machu Picchu y Ollantaytambo, es quizá uno de los mejores lugares para apreciar la arquitectura inca. El área de Sacsayhuamán ocupa más de 3.000 hectáreas y, por su posición privilegiada, es un mirador perfecto sobre la ciudad de Cuzco. Dedicamos un buen rato a disfrutar de las vistas de la ciudad y sus sonidos. Realmente, desde allí arriba, puedes sentir Cuzco.

Continuamos bajando hasta la ciudad para comer y pasamos el resto del día en centro de Cuzco, que es una auténtica maravilla. La Catedral, la Iglesia de la Compañía, la Iglesia de San Pedro, el Convento de Santo Domingo, la mítica Plaza de Armas… No te pierdas el ambiente del Mercado de San Pedro, con su mezcla de colores, aromas, sonidos y, por supuesto, su gente.

Día 10 – VALLE SAGRADO

Nos vamos temporalmente de Cuzco. Dejamos en el alojamiento una de las mochilas, para hacer la siguiente etapa del viaje más ligeros, y volveremos aquí el último día de nuestro viaje.

A 30 kilómetros de la ciudad de Cuzco se encuentra el Parque Arqueológico Nacional de Pisac. Para llegar al pueblo, subimos a un colectivo en el centro y, después, tomamos un taxi hasta las ruinas. También se puede subir a las ruinas realizando una caminata de aproximadamente una hora. Una vez allí, la ciudadela es bastante grande y muy interesante. Estamos en pleno Valle Sagrado y el entorno natural es espectacular. Dedicamos bastante tiempo a caminar entre las ruinas y a contemplar las montañas y los valles. Nosotros, en lugar de bajar en transporte, fuimos andando hasta el pueblo por una vía que se encuentra al final de la ciudadela y que desemboca en una plaza donde había un mercadillo. Después de realizar algunas compras, comemos unas empanadas deliciosas.

Subimos a un autobús público que nos llevará hasta Ollantaytambo. Esta aldea se encuentra a 80 kilómetros de Cuzco y es un lugar simbólico y estratégico, algunos lo consideran el final del Valle Sagrado y la Puerta a Machu Picchu.

Llegamos de noche, damos un paseo y vamos a cenar. El pueblo es pequeño. Sigue manteniendo el diseño y el trazado inca original y el ambiente es muy interesante. En el cielo pueden verse miles de estrellas y la atmósfera que envuelve a este lugar es realmente mágica. Imprescindible.

Nos alojamos en el Hostal Iskay (Patacalle 722, Ollantaytambo), regentado por una pareja española. El hotel, al igual que el pueblo, es muy especial y la ubicación es perfecta, al lado de las ruinas de la antigua fortaleza. El desayuno se sirve en un edificio contiguo y es exquisito.

Día 11 – VALLE SAGRADO

Visitamos las ruinas de la mítica fortaleza de Ollantaytambo. Aquí Manco Inca consiguió resistir el asedio y vencer a los conquistadores españoles. El sitio arqueológico es fantástico, lleno de rincones interesantes y, además, ofrece unas vistas magníficas del entorno desde sus zonas más elevadas. Dedicamos bastante tiempo a recorrer sin prisa el área de la fortaleza y, después, tomamos el tren hasta Aguas Calientes, el pueblo desde donde partiremos a Machu Picchu. Para llegar hasta Machu Picchu hay dos opciones, el citado tren o realizar el llamado Camino Inca. Nosotros, optamos por la primera, no tenemos tiempo suficiente para el camino. El billete de tren lo compramos desde España debido a la gran concurrencia de gente que tiene este trayecto. El viaje es bonito, vamos observando cómo cambia el paisaje, haciéndose cada vez más verde y su vegetación más espesa. El tren es muy caro pero es un peaje que tenemos que pagar para poder llegar hasta la guinda del viaje, la ciudad perdida de los incas.

Llegamos a Aguas Calientes y nos están esperando en la estación una persona del hotel que hemos reservado. Este pueblo es muy curioso. Nada más llegar se nota una gran cantidad de gente pululando, viajeros de todas clases y de distintos lugares del mundo. Nos dio la sensación de no estar en Perú. Se aproximaba más quizá a algún lugar de Asia, bullicioso y un poco caótico, pero no, estábamos en Perú y a las puertas de Machu Picchu. Tras un paseo por el pueblo, compramos comida y los billetes de autobús para subir a Machu Picchu a la mañana siguiente. Los billetes también son caros, igual que todo lo que rodea al gran icono del país.

En cuanto al hotel, teníamos reservado el Terrazas del Inca pero cuando llegamos hubo un problema y nos ubicaron en otro de la misma categoría.

AguasCalientes

Día 12 – MACHU PICCHU

Aún no ha salido el sol y ya estamos esperando la fila para coger el autobús para subir hasta Machu Picchu. También está la opción de subir caminando. Al llegar, y mientras amanece, cruzamos una gran parte de la ciudadela para llegar a la entrada de la ascensión al pico Huayna Picchu, que hay que reservar previamente con la entrada a Machu Picchu. En este caso hay que reservar una hora concreta, nosotros la teníamos a las 7:00 a.m. La ascensión es asequible y las vistas desde arriba son espectaculares.

Después, dedicamos el día a la visita de la ciudadela de Machu Picchu para ver con detalle esta increíble y mítica ciudad. Ciudad, o santuario religioso (S.XV), fue residencia del inca Pachacútec. Está ubicada en un un enclave fantástico, a unos 2.500 m.s.n.m, entre la montaña homónima, Machu Picchu, y la montaña Huayna Picchu, en la Cordillera Central de los Andes peruanos. Esta orografía la mantuvo oculta hasta que fue redescubierta a finales del s.XIX / principios del s.XX. La visita da para muchas horas si la quieres ver tranquilamente y disfrutar de todo lo que ofrece. De hecho, nosotros estuvimos hasta las 17:00 y nos hubiéramos quedado más tiempo. Es hipnótica. Desde el punto más elevado de la montaña Machu Picchu se obtiene la típica imagen de toda la ciudadela y unas panorámicas espectaculares del valle del Cañón del río Urubamba.

Bajamos de nuevo al pueblo y después de cenar, esa misma noche, tomamos el tren hasta Ollantaytambo y nos alojamos de nuevo en Hostal Iskay (Patacalle 722, Ollantaytambo). Preferimos dormir de nuevo en Ollantaytambo, que nos había gustado tanto, y que es mucho más tranquilo que Aguas Calientes.

Machu Picchu

Día 13 – VALLE SAGRADO. CUZCO

Dejamos Ollantaytambo y comenzamos el viaje de vuelta, en colectivo, hasta Chinchero, la “Ciudad del Arco Iris”, un bonito y auténtico pueblo donde todavía se realiza el trueque en los mercados y uno de los pocos lugares que conserva el trazado urbano inca. Posee un rico patrimonio cultural y monumental. Es domingo, estamos de suerte. Los domingos se monta el famoso mercado o feria dominical en la plaza, con artesanía y productos locales de todo tipo. Aprovechamos para hacer algunas compras y disfrutar de su colorido y auténtico ambiente. Después, visitamos su bonita plaza de armas y la pequeña Iglesia de Nuestra Señora de Monserrat (1607) , construida sobre al antiguo palacio inca de Tupac Yupanqui. En Chinchero disfrutamos de uno de los ambientes más auténticos de todo el viaje.

Después de la visita volvemos a Cuzco en colectivo a la hora de comer. El resto de la tarde aprovechamos para terminar de visitar Cuzco, que tiene muchas cosas que ofrecer. Volvemos al mismo alojamiento, Hostal Mallqui (Calle Nueva Alta 444), donde estaba esperando nuestra maleta.

cuzco

Día 14 – CUZCO

Y llega nuestro último día de viaje. Como el vuelo no sale hasta mediodía, intentamos exprimir lo que podemos nuestras últimas horas en Perú. Realizamos las últimas compras de mantas y artesanía y, finalmente, nos dirigimos al aeropuerto. Aún nos queda una última parada en Lima, donde hacemos escala, antes de volver a Madrid.

Perú nos ha regalado una experiencia inolvidable.

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