Kumano Kodo | Etapa 1: Takijiri-oji => Takahara. Una aldea en la niebla

Tanabe | Japón, septiembre 2015

Hoy comenzamos el Kumano Kodo. Tenemos por delante una etapa ligera, de unos 4 km, que nos llevará hasta Takahara, la conocida como Kiri-no-Sato (aldea en la niebla).

Brilla el sol, un día perfecto. Dejamos atrás nuestra machiya (casa tradicional japonesa de madera) y cruzamos andando el tranquilo centro del pueblo de Tanabe hasta su estación principal JR Kii-Tanabe. Allí tomamos el autobús número 2 que nos lleva en unos 38 minutos (960 yenes/persona) hasta la parada Takijiri para enlazar con la Ruta Nakahechi o Ruta Imperial. La ruta de peregrinación original partía de Kyoto hacia el sur, pasaba por Osaka y, en Tanabe,  giraba hacia el este para adentrarse en las montañas. En la actualidad, el punto de partida habitual es el santuario Takijiri-oji, ubicado al lado de parada de autobús Takijiri junto al río Tonda. Aunque no está de más preguntar al conductor, y por supuesto ir pendiente del panel electrónico del autobús, la parada de Takijiri no tiene pérdida. Está ubicada en el margen derecho de la carretera según el sentido la marcha del autobús. Puedes tomar como referencia al río Tonda, un puente rojo y una casa con el techo de madera oscura. En frente hay otro pequeño puente, perpendicular al principal, que lleva al Centro de Peregrinaje Kumano Kodo Kan (Entrada gratuita. Horario 9:00~17:00, abierto todo el año salvo en año nuevo).

Kumano Kodo | Takijiri-oji

Tras un vistazo rápido al centro de peregrinaje, cruzamos de vuelta el pequeño puente hasta el lugar de partida, Takijiri-oji, el punto que marca la entrada a las montañas sagradas. La palabra oji, que nos encontraremos repetidamente durante el camino, se utiliza para denominar a pequeños santuarios secundarios, dedicados a dioses menores, cuya construcción es atribuida a los antiguos guías eremitas Yamabushi, “los que se ocultan en las montañas”, ascetas seguidores de la doctrina Shugendo. En estos pequeños santuarios, como en la mayoría de puntos del camino, no esperéis grandes construcciones ni espectaculares monumentos. Se trata de lugares simbólicos, sencillos pero con una atmósfera muy especial y una historia muy interesante.

Kumano Kodo | Takijiri

Takijiri-oji es uno de los denominados Gotai-Oji, es decir, uno de los 5 santuarios oji principales de Kumano (Takijiri-oji, Hosshinmon-oji, Fujishiro-oji, Kirime-oji, Inabane-oji).

Foto de rigor. Estampamos el primer sello en nuestras credenciales de peregrinos, nos ajustamos las mochilas e iniciamos la marcha, rumbo este, hacia las montañas sagradas.

El camino empieza con una subida curiosa. Los primeros tramos son muy empinados, el suelo está mojado y tenemos que ayudarnos con las manos. A medida que avanzamos, van desapareciendo los sonidos de la carretera y nos va envolviendo la vegetación. El suelo es cambiante. Hay tramos con escalones de piedra y madera y, a veces, escalones naturales formados por las propias raíces de los árboles. Encontramos algo de barro en las zonas menos expuestas al sol.

El camino no tiene pérdida, está perfectamente señalizado, tanto las distancias como los distintos puntos de interés. Por ejemplo la Roca Chichi-iwa, literalmente, “Roca leche”. La leyenda dice que una loba vertió su leche sobre esta roca para salvar a un recién nacido que había sido abandonado por sus padres, dos peregrinos, Hidehira Fujiwara y su mujer, del clan Fujiwara de Oshu.

Seguimos subiendo. Todo está muy tranquilo y en silencio, no encontramos a nadie en el camino. Comenzamos a descubrir la pequeña y curiosa fauna que nos acompañará estos días de camino. Por ejemplo, ranas, serpientes o unos pequeños cangrejos.

La subida termina con la llegada a un mirador, a unos 340 m.s.n.m., que nos ofrece una vista espectacular de las montañas y los valles.

Kumano Kodo | Takijiri | Takahara

Kumano Kodo | Takijiri | Takahara

Seguimos caminando, atravesando bosques y disfrutando de la naturaleza y el silencio.

Llegamos a Takahara al mediodía y pasamos allí el resto de la jornada. Takahara es una aldea ubicada en la montaña a 300 m.s.n.m, en un lugar con unas vistas privilegiadas. La perspectiva es muy amplia, sobre la cordillera de Hatenashi, el monte Ando (1.183,7 m), el monte Kasatoh (1.049,4 m) o Toragamine (789,5 m) entre otros. Tanto las montañas como los valles están tupidos por una vegetación espesa, de bosques profundos. La niebla suele inundar los valles, sobre todo a última o primera hora del día, creando una atmósfera muy especial. A Takahara se le conoce por este motivo como Kiri-no-Sato, es decir, una aldea en la niebla. Terrazas de cultivo de arroz y pequeñas casas de madera completan un espectacular paisaje que el otoño ha comenzado ya a pintar de amarillo.

La aldea parece muy tranquila, no nos encontramos a nadie en el camino. Nos dirigimos en primer lugar al antiguo santuario Takahara Kumano-jinja, situado bajo unos enormes y viejos kusunokis (árboles de alcanfor) que, según la leyenda, algunos tendrían más de mil años. Este santuario, consagrado a la deidad de Kumano, es el más antiguo de todo el Kumano Kodo. Está construido en madera, con el típico tejado oscuro de cedro y detalles en bronce. Entramos en una pequeña caseta anexa para sellar nuestras credenciales de peregrinos.

Nos dirigimos ahora a Kiri-no-Sato Takahara “Organic Hotel” (826 Takahara) que, junto con la casa de alquiler Tenku-no-Satoyama (911-6 Takahara), contituyen las dos únicas opciones de alojamiento en Takahara. El aspecto exterior de Kiri-no-Sato Takahara es sencillo, construido en madera y no demasiado grande. Nos reciben en la puerta con la habitual amabilidad japonesa y pasamos después a la sala común principal del establecimiento. A la derecha, una pequeña recepción. Al fondo, un pasillo de acceso a las habitaciones. A la izquierda, el comedor, una terraza y, más allá, unas vistas impresionantes sobre las montañas de Hatenashi. Poniendo banda sonora a todo esto, suena de fondo la música de Camarón de la Isla. Sí, el ‘quejío’ de Camarón por las montañas sagradas de Kumano, una mezcla curiosa. El propietario, Jian, nos confiesa ser un apasionado del flamenco. Habla varios idiomas, entre ellos, castellano. Ha vivido en varios países, incluyendo España. En algunos detalles, la decoración, la música, etc., se nota influencia europea en el local. Vamos directamente al comedor y tomamos el plato del día, que incluye una curiosa aproximación a unas croquetas caseras y también arroz, sopa, vegetales y alguna otra cosa. La verdad, todo muy bueno (980 yenes/persona).

La habitación tiene unas vistas espectaculares. Dispone de una pequeña terraza con sillas de las que nos cuesta levantarnos, no tanto por el cansancio, sino por el hipnótico paisaje de las montañas de Hatenashi, los valles y bosques y la niebla que comienza a inundarlos.

Kumano Kodo | Takahara

Antes de la cena, nos damos un baño en el onsen, otro punto interesante del alojamiento. Disponen de onsen interior y exterior. Las aguas termales provienen de Hongu, del onsen Wataze. Las vistas desde el onsen son, de nuevo, espectaculares. Es un auténtico lujo relajarse en el agua con la panorámica de las montañas de fondo.

Está atardeciendo y la niebla se ha instalado en los valles hasta cubrir poco a poco las montañas. Una atmósfera muy especial invade la aldea a esta hora. Nuestra habitación parece flotar en el aire, sobre el mar de nubes que asoma desde la pequeña terraza.

Kumano Kodo | Takahara

Kumano Kodo | Takahara

La tarifa de nuestra habitación (20.300 yenes/noche hab. doble) incluye la cena y el desayuno. La comida, junto a la ubicación, las vistas y el onsen, es otro punto fuerte de este lugar (y ya van muchos). Después del baño, nos dirigimos al comedor para inaugurar la lista de banquetes que vamos a disfrutar durante la ruta. La faceta gastronómica de este viaje ha superado nuestras expectativas. Sin duda, ha brillado con luz propia entre los muchos otros atractivos que ya esperábamos.

Nos sirven una cena tipo kaiseki, es decir, un conjunto de pequeños platos y distintas preparaciones elaboradas con productos locales y de temporada (de ahí la denominación de “Organic Hotel”). La cocina kaiseki surgió en Japón en el siglo XVIII como acompañamiento ligero de las ceremonias del té. El término se ha generalizado y, actualmente, se aplica a comidas y cenas y es sinónimo de cocina elaborada y de calidad. Será el tipo de cenas y desayunos que nos iremos encontrando en los distintos alojamientos durante la ruta. En este caso, la cena está compuesta por pequeños platos de distintas verduras, ternera de Kumano, champiñón al ajillo (una receta muy similar a la que se puede comer en España), sashimi de atún, tofu en distintas preparaciones, castañas asadas y los clásicos platos que acompañan siempre a cualquier cena kaiseki: sopa miso, arroz, tempura, encurtidos y te. Jian y su equipo nos va explicando cada plato con detalle. De fondo, la música de Niña Pastori, Diego “El Cigala”… Muy buen ambiente. Jian  y su equipo transmite simpatía. Variedad, calidad, excelentes preparaciones y excelente sabor. Por si fuera poco, después de toda esta comida Jian aparece con unas pizzas caseras que acaba de hacer en un horno de piedra. Para rematar, el postre, un sorbete muy refrescante de vino blanco con shiso, que es una planta de la familia de la menta (se la conoce también como “albahaca japonesa”) que le aporta un aroma muy cítrico. Jian nos trae unas hojas frescas de shisho para que conozcamos la planta.

La conclusión respecto al alojamiento es clara, MUY RECOMENDABLE. Como hemos comentado, la perfecta ubicación y las vistas espectaculares de las montañas ya serían motivo suficiente, pero las cómodas habitaciones, el onsen, la buenísima comida, el buen ambiente y la pasión, amabilidad, simpatía y hospitalidad de Jian, convierten este lugar en uno de los mejores alojamientos que nos encontraremos en toda la ruta. Y, la conclusión de esta primera etapa, es que ha sido realmente interesante. Naturaleza y paisajes espectaculares, cultura, buena comida, onsen… Deja el listón muy alto para nuestra siguiente etapa: Kumano Kodo | Etapa 2: Takahara => Tsugizakura-oji. Hacia las montañas sagradas.

Datos prácticos

  • Inicio: Takijiri-oji (Ciudad de Tanabe)
  • Fin: Takahara (Ciudad de Tanabe)
  • Distancia caminando: 3,7 km aprox.
  • Tiempo oficial estimado (sin paradas): 1,58 horas aprox.
  • Tiempo empleado por nosotros: 2,5 horas aprox.
  • Avituallamiento: no hay posibilidad de comprar comida ni bebida durante la ruta, tan sólo en los puntos de inicio y fin (Takijiri y Takahara).
  • Alojamiento: Kiri-no-Sato Takahara “Organic Hotel” (826 Takahara, Nakahechi-cho, Tanabe City, Wakayama Prefecture, 646-1416). 24.000 yenes/noche habitación doble tradicional con cena kaiseki y desayuno kaiseki. Buen ambiente, limpieza, amabilidad, un ofuro magnífico, comida muy buena y abundante… MUY RECOMENDABLE. La otra opción para alojarse en Takahara es alquilar la casa Tenku-no-Satoyama (911-6 Takahara), muy bien ubicada también.

 [Kumano Kodo] Perfil Etapa 1

Nakahechi-West-Area-Map
Fuente: Imagen escaneada del documento recibido en la Oficina de Turismo de Kumano en la Ciudad de Tanabe (Tanabe City Kumano Tourism Bureau, 727-2 Minato, Tanabe City, Wakayama Prefecture, 646-0031, Japan)
Takahara-Area-Map
Fuente: Imagen escaneada del documento recibido en la Oficina de Turismo de Kumano en la Ciudad de Tanabe (Tanabe City Kumano Tourism Bureau, 727-2 Minato, Tanabe City, Wakayama Prefecture, 646-0031, Japan)
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